Aerial perspective revealing the complete castro settlement layout

Madrid no comenzó como ciudad, ni tampoco fue en sus orígenes la capital de España. Nació como Mayrit, una torre de vigilancia musulmana del siglo IX, levantada sobre una colina rocosa junto al río Manzanares, en el lugar donde hoy se alza el Palacio Real. El emir Muhammad I eligió este enclave por dos motivos: el control y el agua. Mayrit fue construida sobre el agua. Una red subterránea de qanats abastecía de agua potable, baños, huertos y fuentes, manteniendo viva la fortaleza durante los asedios. Restos de este sistema medieval aún pueden visitarse en distintos puntos de Madrid y sentaron las bases de lo que más tarde sería el Canal de Isabel II.

Alrededor de aquella torre de vigilancia creció un enclave intelectual que dio lugar a astrónomos, matemáticos, juristas y eruditos, mientras gran parte de Europa seguía debatiendo si la Tierra era plana. El conocimiento mantuvo viva a la ciudad. El control acabó sobreviviéndole, y su coste aún se sigue pagando.

Siglos después, las tropas cristianas no entraron simplemente en Mayrit: escalaron murallas de 12 metros de altura utilizando puñales como apoyo, ganándose sus habitantes el apodo de “gatos” por su agilidad felina. La fortaleza cayó y la ciudad se extendió hacia las colinas y valles circundantes. Hoy, esos barrios exteriores cobran vida con fiestas, mercados y tradiciones que sobrevivieron a la conquista, a la corte y a siglos de poder, mostrando una cara de Madrid que la mayoría de los visitantes nunca llega a conocer.

Madrid tiene museos, plazas y autobuses turísticos, pero el verdadero duende se encuentra más allá del bullicioso centro urbano, donde las colinas se elevan y el hormigón se termina. Aquí, los monasterios dominan las alturas, los bosques esconden senderos, y los hornos siguen elaborando especialidades regionales. Las fiestas pertenecen a la gente, los cocidos hierven a fuego lento en cocinas que han alimentado a generaciones, y el aire da espacio a los pulmones y a la curiosidad. Sal de la capital y deja atrás la sombra de la ciudad. Descubrirás una España que se siente como una historia que solo tú puedes contar.

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Tu guía de Madrid

Desde colinas boscosas hasta calles tranquilas, sigue caminos que llevan a cocinas de pueblo y monasterios donde las tradiciones madrileñas van mucho más allá de sus plazas.

Estamos construyendo una guía de los rincones ocultos de Madrid, sus barrios en las colinas y las tradiciones que viven más allá del centro. Espera historias que van más allá de museos y plazas.

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